La Unión Europea alcanzan un acuerdo del tope de gas, que genera dudas sobre sus beneficios

La Unión Europea alcanzan un acuerdo del tope de gas, que genera dudas sobre sus beneficios

Los precios del TTF holandés, principal índice de referencia del gas natural en Europa Occidental, durante el mes de agosto se encontraban por encima de los 200 euros/MWh. Dichas cotizaciones encajaban con los aprovisionamientos de gas que la Unión Europea exigidos a los países miembros para impedir un problema de suministro después del cierre definitivo del grifo del combustible ruso.

Debido a los elevados precios del gas, los socios comunitarios se plantearon aplicar alguna medida para poner coto a lo que se contempló una especulación, si no manipulación, del TTF. Ha sido durante esta semana donde han logrado un acuerdo para fijar un precio tope al gas.

Aunque, este tope no se puede confundir con la llamada excepción ibérica, un mecanismo aceptado por Bruselas para España y Portugal, este evita los ingresos extraordinarios que las energías renovables, nuclear e hidráulica se embolsan cuando la tecnología es más cara.

El acuerdo alcanzado, que no tiene que ver con lo mencionado anteriormente, aun esta pendiente de publicación por la Comisión Europea. Lo que si se ha adelantado es que el pacto fija en 180 euros/MWh durante tres días laborales el precio máximo de los futuros a un mes, tres meses y un año en la compraventa de gas para que el algoritmo deje de funcionar.

Cabe destacar, que no ha existido ningún problema entre los socios comunitarios en acordar esta intervención del mercado, pero, la aprobación se complicó cuando a la hora de exponer una cifra. Por un lado, los países meridionales exigieron un tope bajo mientras que Alemania exigió 275 euros/MWh, debido al suministro que adquirieron por encima de los 200 euros/MWh, lo que supondría pérdidas al imponer un tope inferior y una futura crisis.

Luego, España, Portugal e Italia el escenario es completamente diferente. Italia actúa en una circunstancia de casi monopolio, Portugal, es un consumidor pequeño y España, tiene un sistema gasístico sobredimensionado y de su retribución se financia con la factura de los consumidores.

Por su parte, las empresas en Alemania, el país que sin duda es el más afectado por la guerra de Ucrania, con dos grandes gasoductos paralizados su situación es la más delicada. En la jornada del martes, el Gobierno de Olaf Scholz aprobó el rescate de Uniper con la contribución de capital de 36.000 millones de euros, que se añade a la intervención de la filial de la rusa Gazprom en el país. Uniper fue el fruto de la segregación de Eon, en una sociedad a la que se colaboraron los activos malos y el negocio mayorista de gas heredado de la histórica Ruhrgas.

No obstante, pocos creen en el acuerdo salomónico de 180 euros/MWh vaya a servir para algo. Se considera que el gas no va a lograr esa cotización y, por tanto, no se aplicará. Por otro lado, si existe un acuerdo entre vendedor y comprador a esos precios, siempre pueden recurrir a los OTC, plataformas de mercados no organizados ni supervisados.

Luego, otra opinión es que esto puede suponer un arma de doble filo, obteniendo lo contrario, haciendo que los precios puedan alinearse a dichos límites. Esto supone varias teorías: en la que algunos piensan que existirán operadores dispuestos a pedir hasta el nuevo límite y otros, piensan que el TTF es un mercado secundario y que no se puede olvidar la oferta y la demanda.

De todas maneras, el objetivo de Bruselas, tal y como se concluye del proyecto de reglamento publicado hace más de un mes, es terminar con el TTF, ya que está “distorsionado (…), no refleja la realidad” y está contaminando los precios. En pocos años, el hub holandés ha conseguido una enorme liquidez y se ha transformado en el índice de referencia principal tras desbancar al británico NBP (National Balancing Point).

Conforme a los expertos, es más viable este objetivo de desbaratar el TTF que el de lograr una reducción de los precios del gas por esta vía, ya que el límite es elevado y las rendijas de los OTC están ahí. Sea lo que fuere, como la gran mayoría de las medidas de emergencias acordadas por la Unión Europea para moderar la crisis energética, son temporales. El del nuevo tope al gas, específicamente, caduca en un año. También, en el espíritu de los países continúa habitando el temor a cualquier intervención de los mercados.